sábado, 15 de noviembre de 2014

Querer


Y siento que no hay que tener nada de miedo a expresar lo que una siente. 

Es bueno decir a la gente que quieres que lo haces (quererlas)  en presente, pasado y futuro, que lss quieres arriba, abajo, lejos , cerca... donde demonios sea. Porque querer significa hacerlo con las estupideces y las manías, querer (como dicen de los matrimonios) por encima de riquezas y pobrezas. Querer en los aciertos y en los errores. Querer en la enfermedad y a pesar de ella. Querer a pesar de los noes, de los síes, de los tal vez. 

Querer sencillamente porque querer es un privilegio y un auténtico gustazo.


domingo, 26 de octubre de 2014

La mala costumbre (El rincón de Florecienta)

La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades. Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.
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Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. Siempre es la parte contraria. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. ¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.
Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.
Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.
Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.
Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.
Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.
Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.
Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.
Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.

Y es que…
Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita. Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono móvil. ¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.
5863482_fTuP1igt_c_largeTenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene. De cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos. Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro. Que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet. Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.
Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra. Tenemos la mala costumbre de comer animales, de contaminar el mundo y de lavar la ropa en vez de nuestras conciencias. Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia. Objetos de usar y tirar, sin importarnos lo más mínimo su destino. Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo. Cuando realmente, no tenemos idea de nada.

Wasapeamos mucho,
dormimos demasiado
y follamos poco.

Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. ¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. Ni con disolvente se va.

Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron. No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida.
En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy.
Quiere ahora, no mañana

miércoles, 15 de octubre de 2014

Opinando ... que es gerundio....

Tengo una opinión. La mía. Mi opinión sobre opinar, curiosamente. (perdón de antemano por el trabalenguas). Y ¿que opino al respecto? pues simplemente opino que opinamos mucho, a veces demasiado.

No quiero decir que esto sea malo, ¡que vá!. No es malo en absoluto siempre y cuando no aspire a ser algo más que una opinión. Sin imponerla sobre otras opiniones. Sin disfrazarla de verdad, de ley, cuando, en realidad, como opinión que es, también es opinable. Sin dar por hecho de que es la única opinión razonable. Sin apuntar con el dedo a las opiniones ajenas.

Auque si tengo la sensación de que a las personas en general, les resulta demasiado fácil opinar. Pues una vez más voy a contracorriente.... yo pienso que opinar es sumamente difícil.

Las opiniones pueden ser muchas y muy variopintas pero al final siempre se tiende a que sean sólo dos. La gente sólo se queda con que o se es de los unos, o de los otros. O se opina una cosa o se opina la otra. O estas a favor o estás en contra.

Y llegado a ese punto es cuando yo dejo de opinar para hacerme preguntas: ¿Las opiniones sólo admiten un color, una postura? ¿Es que opinar está reñido con el sentido común? Quiero pensar que no.

Y lo malo es que mientras no seamos capaz de ver más allá de dos opciones, del blanco o el negro, del sí o del no... los problemas seguirán porque seguiremos poniendo tiritas donde deberían ir escayolas.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Ayer, hoy y mañana

Lo queramos o no sólo tenemos tres alternativas: El ayer, el hoy y el mañana.
Y ni siquiera tres, porque como dicen los filósofos, el ayer es ayer y nos pertenece sólo en el recuerdo. Es como cuando deshojas por completo una flor, no se le puede sacar ningún otro pétalo, todos cayeron y ya no están.
Entonces, siguiendo con esta peculiar conjetura, en realidad sólo nos quedarñan dos cartas por jugar en la baraja, el presente y el día de mañana.
Pero si lo piensas en realidad ni siquiera eso, ni siquiera esas dos cartas. Porque es un hecho que el presente no existe porque de forma casi instantánea se convierte en pasado, segundo tras segundo. Y pasa a serlo sin poder pisar el freno, con el acelerador a tope. Y así le ocurre a esta vida, los años pasan y vamos dejando la juventud un poquito rezagada, frenada y alejándose.
Así que en resumidas cuentas, sólo nos queda el mañana, el futuro inmediato que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en pasado, y el futuro algo más lejano, por el que aún se puede hacer algo.
Y aunque no sepamos que nos puede deparar,  no hay que tenerle miedo, sólo hay que pensar que lo único que nos separa de él es un trozo de nuestra vida, aunque suponga ir añadiendo años al dato del carné de identidad.
Y no hay que tenerle miedo porque ir sumando dígitos a nuestra edad tambien tiene un lado positivo.
Pierdes algunas cosas por el camino, pero ganas otras muchas.

Te asaltan sentimientos extraños que enseguida se hacen tus amigos y comparten contigo veladas llenas de ternura. Aprendes a ver el mundo de otra manera. Tus emociones adquieren formas jamás imaginadas. Vas aprendiendo que sólo  necesitas un instante para aprender a saborear cada momento que te regala la vida.
Te centras en lo que verdaderamente importa y te importa y no te andas con rodeos a la hora de sentir.
No buscas atajos para llegar cuanto antes a tu destino. Paseas sin prisa, apoderándote del paisaje y regalándote gestos entrañables.
No buscas aprobaciones innecesarias. Aprendes a no engañarte cada mañana al levantarte. No te cuesta encogerte de hombros al reconocer que no sabes algo, ni extender tu mano para ayudar al que ves que pierde el equilibrio.
Afinas en esa búsqueda de la chispa que encienda nuevas ilusiones y te haga encontrarte a ti misma sin perder un ápice de tu esencia.
Aprendes a erizar tu piel con el simple roce de una mirada perdida.
Aprendes a vivir y a que te vivan…Así que brindemos por ese día del mañana, ese día que no llega nunca pero que realmente es el dia del que realmente disponemos.

jueves, 12 de junio de 2014

¿tenemos lo que nos merecemos?


Hoy la disertación empieza con una simple pregunta: ¿tenemos lo que nos merecemos? Dificil cuestión ¿verdad?
Yo particularmente pienso que en mi caso siento muchas veces que es así, aunque muchas veces no sea en absoluto lo que quiero y la sensación de insatisfacción sea la que me ronde continuamente.
Pero sé que todo depende de mí, que si quiero llegar hasta lo que deseo, debo ser yo y solo yo  la emprenda el camino, la que saque fuerzas para levantarme después de cada tropiezo, la que tenga que parar a veces para aclarar mis ideas y decidir por donde continuar. Porque dejar todo eso en manos de otros o en manos de la suerte mis logros, es una manera de no responsabilizarme de los actos y decisiones propias.
Y de este punto es del que hay que partir, porque mientras sigamos dándonos golpes en el pecho deseando y pensando en lo que creemos que merecemos, nos perdemos de disfrutar de lo que ya tenemos, y ese es un gran error (creo).
Porque si por un momento somos sinceros con nosotros mismos, tenemos algunas cosas buenas por las que sentirse bien. Otra cosa es que en muchos momentos no somos capaces de distinguirlas y  cerramos ojos y alma y no vemos más allá.
Y a esa idea de que están ahí hay que aferrarse.

sábado, 31 de mayo de 2014

Lo estoy intentando (Nach)

Estoy intentando hacerme amigo del miedo,
y reirme a carcajadas cada vez que puedo.
Estoy intentando sonreir a cada niño con el que me cruzo,
y sumergirme en cada relacion con el oficio de un buzo.
Creeme, lo estoy intentando.

Estoy intentando no darle importancia al hecho de que no seas como te habia imaginado,
estoy intentando jugar sin que me importe el resultado,
relajarme cuando quiero usar el bate, pero esta ocupado.
Creeme, lo estoy intentando.

Estoy intentando ser conciente de que el sol sigue ahi arriba,
estoy intentando controlar mi ira,
no tragar de golpe y asi, poco a poco, saborear la vida.
Estoy intentando decir la verdad, y hacerlo de la manera que menos duela,
dejar de usar la rueda y gastar mas suela.
Estoy intentando no echar la culpa a otros cuando algo sale mal,
pisar un suelo mas natural,
salir de vez en cuando de esta ciudad aspera y artificial.

Estoy intentando aprender a sonreir cuando me demuestran que me equivoco,
a dejar de disimular que soy un loco,
a sentir la energia de cada pequeña cosa que toco.
Creeme, lo estoy intentando.

Estoy intentando dibujar sonrisas en mi barrio,
intentando decidir si prefiero unos ojos o unos labios,
estoy intentando memorizar cada sueño cuando me despierto,
y caminar sin dudar, porque cada instante de duda es un instante muerto.

Estoy intentando hablar mas con desconocidos,
y no girar la cabeza cuando alguien me mira demasiado.
Estoy intentando ser neutral y objetivo,
tomarme la vida con la perspectiva del que no se queja aunque tenga algun motivo.
Estoy intentando escribir y vivir para volver a escribir
y hacer de ese circulo un maravilloso jardin en el que existir.
Estoy intentando callar cuando no se que decir,
plantarme y discutir antes que agachar la cabeza y huir.
Creeme, lo estoy intentando.

Estoy intentando darle de comer a cosas invisibles,
y a enamorarme de cosas insignificantes,
y a no darle importancia a esas cosas que nos venden como grandes.
Estoy intentando pensar mas en los que me quieren, reirme de mis fobias.
Estoy intentando que mi corazon no se acelere si se acercan quienes me odian.
Estoy intentando asumir que el mundo no es justo,
y que el rencor de otros es logico,
y que el amor se marchita si no lo riegas,
y que la muerte no avisa cuando llega,
y que quien juega limpio no siempre recibe apoyo.
Estoy intentando dedicar mas tiempo a mirar las estrellas,
a beber mas agua, a abrazar, a besar,
y a dar muestras de afecto sin un motivo aparente.
Estoy intentando ser mas imperfecto,
a hacer lo incorrecto, ser mas imprudente.
Estoy intentando liberar al payaso que encerre
en la mazmorra de la verguenza hace tiempo ya,
a no hacer algo porque lo hagan los demas,
a hablar con los animales y a tratarlos como a iguales.
Estoy intentando ser mas insensato y asi amar y entregarme sin medida.
Ser feliz aunque sea a ratos y darle un sentido a esto que llaman vida.
No se si lo conseguire pero creeme, lo estoy intentando.

viernes, 2 de mayo de 2014

cierta edad



Alcanzar una cierta edad tiene su lado positivo. Pierdes algunas cosas por el camino, pero ganas otras.
Te asaltan sentimientos extraños que enseguida se hacen tus amigos y comparten contigo veladas llenas de ternura.
Aprendes a ver el mundo de otra manera. Tus emociones adquieren formas jamás imaginadas. Te pierdes en tu propia ganancia de experiencia.
Sólo precisas un instante para aprender a saborear cada momento que te regala la vida.
Te centras en lo que verdaderamente importa y te importa. No te andas con rodeos a la hora de sentir.
No buscas atajos para llegar cuanto antes a tu destino. Paseas sin prisa, apoderándote del paisaje y regalándote gestos entrañables.
No buscas aprobaciones innecesarias. Aprendes a no engañarte cada mañana al levantarte. Te dejas llevar siempre que el aire sea de poniente
No te cuesta encogerte de hombros al reconocer que no sabes algo, ni extender tu mano para ayudar al que ves que pierde el equilibrio.
Afinas en esa búsqueda de la chispa que encienda nuevas ilusiones y te haga encontrarte a ti misma sin perder un ápice de tu esencia.
Aprendes a erizar tu piel con el simple roce de una mirada perdida.
Aprendes a vivir y a que te vivan…