miércoles, 18 de febrero de 2015

los que quieren... sin querer

Es la edad, lo sé. Tiene que serlo. 
No puede haber otra razón para que el escepticismo hay echado raices en mis percepciones, una a una, hasta colocarlas desordenadamente en un montón de dudas e incógnitas permanentes. Si antes abría los ojos con sorpresa y admiración ante determinadas personas, ahora esos mismos ojos van acompañados de unas arrugas que ocultan en sus pliegues la experiencia que dan las miserias propias y ajenas, y la convicción de que toda sinceridad tiene matices y toda honestidad, sus excepciones.
Ahora admiro lo que las personas me hacen sentir sin querer, no lo que me obligan a ver. 
Ahora admiro a los que se hacen querer sin mostrarlo.
A los que son excepcionales porque no pueden contarlo. Lo gritan a los cuatro vientos, incluso lo demuestran, pero sin ningún altavoz sonoro... son gritos silenciosos. Trabajan horas y besan al regresar, cuando los labios están ya cansados de tanto hablar. Se duermen de agotamiento en el metro o el autobús y los días se les escapan ayudando a otros, atendiendo a la familia, cuidando a los niños, enterrando frustraciones y abonando ilusiones. Y aún dicen “gracias, amiga” y aún encuentran hueco para tomar unas cañas con su gente. Ellos son los admirables, los que aman sin pensarlo, los que quieren sin querer.
Y, por suerte, hay unos cuantos... y yo conozco a algunos.

lunes, 2 de febrero de 2015

no tengo paciencia

"Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia" (Meryl Streep).

martes, 6 de enero de 2015

Bienvenido 2015

Más que un cambio de número se debe aspirar a un cambio en nosotros, a estar en constante progreso hacia una mejor perspectiva de vida.
Os deseo lo mejor siempre, pero aprovecho el nuevo año para desearos que no falten los colores en vuestras vidas, la magia de una sonrisa y la emoción de vivir.
¡Bienvenido 2015, con tus mil sorpresas, alegrías y lecciones por estrenar!

domingo, 14 de diciembre de 2014

María Rozalen - gracias


Precioso descubrimiento.

en el pasado

 


Hay personas que se deben de quedar en el pasado, allá, en ese mundo de ideales y momentos felices. Hay personas que deben quedarse en el pasado, allá, donde no lastiman. Allá donde no duelen, hay personas que no deben acompañarnos en el presente, simple y sencillamente porque aquí ya no pertenecen, porque así ahora ya no lastiman.

domingo, 7 de diciembre de 2014

perdon

Hay tantas ocasiones para pedir perdón en esta vida....y no se hace.
Hay tantas ocasiones en las que pedimos perdón....y no se debe.
Hay tantas ocasiones en las que ayudar ....es el mejor perdón.
Hay tantas ocasiones en las que mirar hacia otro lado...es la mejor negación de perdón.
Hay tantas ocasiones que dañamos a la personas que queremos...que no merecemos ni el perdón.